De 5 commits manuales a 307 en un año: Mi viaje de código, fe y aprendizaje

Al mirar mi gráfico de contribuciones de GitHub de 2025, veo el número: 307 commits. Para un desarrollador senior, quizás sea una cifra pequeña. Pero para mí, esos 307 cuadros verdes representan un mundo. Representan cerca de 30 repositorios, noches de estudio, proyectos reales en producción y, sobre todo, representan el año en que realmente me convertí en programador.

Mi historia con GitHub empezó mucho antes, en 2016. Hice el típico “Hello World” y me olvidé de la plataforma durante seis años. Hasta 2023, mi actividad era casi nula: apenas 5 commits en todo el año, y todos hechos “a la antigua”, arrastrando y soltando archivos manualmente porque no entendía la terminal.

La llave giró en 2024

Todo cambió con un propósito. Durante un seminario de parejas en mi iglesia, sentí la necesidad de crear algo útil: un sistema de gestión de células. Ya teníamos un MVP validado en WordPress, pero me propuse el desafío de portearlo a PHP puro. Sin frameworks, sin arquitecturas complejas. Solo código y lógica.

No voy a mentir: fue difícil.

En ese momento, mi mejor amigo era ChatGPT. Le pedía lo que necesitaba, copiaba el código, lo pegaba y rezaba para que funcionara. Fue una etapa frustrante. Sentía que me faltaba base técnica y el síndrome del impostor atacaba fuerte. Pero no me rendí.

Nace MIRCEL

A pesar de las dudas, en torno a un mes logré entregar un MVP 100% funcional. De repente, más de 20 líderes de nuestra iglesia estaban usando el sistema semanalmente para reportar asistencias de niños, adultos y nuevos creyentes. El sistema servía para consolidar sus pasos en Jesús. Ver que mi código tenía un impacto real en la vida de las personas fue el combustible que necesitaba.

2025: El año de la consolidación

Sabía que “copiar y pegar” no era sostenible, así que hice lo que alguien con un mínimo de decencia profesional haría: me puse a estudiar.

Aprendí Git sin depender de tutoriales fáciles, yendo directo a la documentación, videos técnicos y apoyándome en Gemini para entender el “por qué” de las cosas. Logré crear tres iteraciones más de MIRCEL, mejorando el código y la estructura con cada versión.

Esos 307 commits de 2025 no son solo líneas de código; son la prueba de que aprendí a usar herramientas reales, a desplegar proyectos para clientes y a no rendirme ante el error.

Mirando hacia el 2026

Este 2026 mi propósito es claro: no solo quiero hacer commits, quiero crecer. Quiero dominar nuevas tecnologías, mejorar mi arquitectura de software y seguir usando mis habilidades para propósitos que trasciendan la pantalla.

Me siento feliz y agradecido por el camino recorrido. Si estás empezando y sientes que no sabes nada, mi consejo es: no pares. Lo mejor está por venir.

¡Que vengan más proyectos!

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